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Tecnologia Primitiva

Efectos de la tecnología primitiva

La tecnología también comenzó a manifestar otro de sus efectos, una alteración mayor del entorno por la introducción de nuevas prácticas: por ejemplo, la demanda de leña condujo a la deforestación, y el pastoreo excesivo de ovejas y de ganado vacuno provocó que crecieran menos árboles nuevos en las tierras pobres de la región. Así, la doma de animales, la agricultura de monocultivo, la deforestación y las inundaciones periódicas llevaron a la aparición gradual de áreas desérticas.

Medios de transporte

Los medios de transporte más utilizados fueron los barcos de juncos y las balsas de madera, que surgieron primero en Mesopotamia y Egipto. Un resultado importante del mercado de la cerámica, los metales y las materias primas fue la creación de una marca o sello, que se usaba para identificar a los creadores o propietarios particulares.La rueda

Hoy no podríamos imaginar la civilización contemporánea sin la rueda: ella está presente, con sus mil variaciones, en cada elemento de la técnica moderna: desde el reloj, la locomotora, la turbina, hasta las grandes máquinas industriales.

Para el hombre constituía un problema trasladar cargas pesadas y con el invento de la rueda esta tarea se vio facilitada.

Las primeras ruedas conocidas son las de Ur y Hassuna, en la Mesopotamia, y se remontan a más o menos 4.500 años antes de Cristo.

La agricultura

Sin duda una de las innovaciones más sorprendentes fue la agricultura. En cierto sentido, toda la historia humana gira alrededor de dos Revoluciones: el paso neolítico de la caza a la agricultura y el moderno paso de la agricultura a la industria.

Cuando llegó la edad del bronce, las distintas sociedades distribuidas por cada continente habían conseguido ya varios avances tecnológicos. Se desarrollaron arpones con púas, el arco y las flechas, las lámparas de aceite animal y las agujas de hueso para fabricar recipientes y ropa. También se embarcaron en una revolución cultural mayor, el cambio de la caza y la recolección nómada a la práctica sedentaria de la agricultura.

Este hecho significó para la humanidad algo cuya importancia solo puede compararse con el descubrimiento del fuego.

Con el se inició una nueva etapa, en la que el hombre comenzó a producir su propio alimento. Mientras el ser humano fue recolector y cazador, se vio obligado a ser nómade, porque debía trasladarse a los lugares en los cuales hubiera abundancia de frutos y de caza.

La agricultura, en cambio, le permitió establecerse en un lugar determinado y se formaron así las primeras aglomeraciones de población, creándose las bases para el desarrollo de las culturas superiores.

La actividad agropecuaria permitió guardar excedentes de producción, con lo que se pudo alimentar a un mayor grupo de población, produciéndose un aumento importante de esta.

A consecuencia del desarrollo de la agricultura y de la domesticación de animales se desarrolló la textilería, obteniéndose en forma más o menos constante fibras como algodón y lino, además de lana para ser hilada y trabajada en telares. Con la vida desarrollándose en comunidades mayores, surgieron nuevas necesidades de organización.

Los metales

La tecnología primitiva no estaba centrada solamente en las herramientas prácticas.

Se pulverizaron minerales de color para obtener pigmentos, que se aplicaban al cuerpo humano, a utensilios de arcilla, a cestas, ropa y otros objetos. En su búsqueda de pigmentos, descubrieron en mineral verde, rico en cobre, llamado malaquita y otro azul denominado azurita. Cuando los golpeaban no se convertían en polvo, sino que se doblaban; se podían pulir, pero no partir. Por estas cualidades, el cobre en trozos pequeños se introdujo muy pronto en la joyería.

Estos pueblos también aprendieron que, si este material era forjado repetidamente y puesto al fuego, no se partía ni se agrietaba. Este proceso de eliminación de tensiones del metal, llamado recocido, fue introducido por las civilizaciones de la edad de piedra, sobre todo cuando hacia el año 3000 a.C. se descubrió también que la aleación de estaño y cobre producía bronce. El bronce no es sólo más maleable que el cobre, sino que también proporciona una mejor arista, una cualidad necesaria para objetos como hoces y espadas.

La metalurgia comenzó a desplazar el uso de la piedra en la confección de las herramientas agrícolas y las armas; también, se utilizó para fabricar utensilios y adornos. Las piedras se gastaban y quebraban con facilidad, en cambio, los metales eran más resistentes y más fáciles de trabajar.

Tecnologia Primitiva

La Piedra y el Fuego, los primeros dos grandes descubirimientos.

La armas y utensilios que existen en este período en que el hombre fue ante todo un cazador, son muy toscas.
Además de tallar la piedra, el hombre aprendió a aprovechar los huesos para hacer agujas, puntas de lanzas y arpones.

Los artefactos humanos más antiguos que se conocen son las hachas manuales de piedra encontradas en África, en el este de Asia y en Europa. Datan, aproximadamente, del 250.000 a.C., y sirven para definir el comienzo de la edad de piedra.

El más importante descubrimiento realizado por el hombre en el Paleolítico fue el fuego; primero lo tomó de la naturaleza y luego lo produjo por sí mismo. Alrededor de una hoguera se podía enfrentar el frío, cocinar los alimentos y ahuyentar a los animales.

Tecnologia en la edad media

La tecnología en China durante la Edad Media

Durante los siglos de la Edad Media, China fue la región más avanzada del mundo: la más poblada, más productiva y de mayor desarrollo técnico. Pero su progreso no fue fácil, ni tranquilo. En varias ocasiones las guerras civiles, las rebeliones campesinas y las invasiones de los pueblos fronterizos transformaron a la sociedad y dividieron al imperio. Sólo con grandes esfuerzos se recuperaron la unidad y el orden.

La fuerza de la sociedad china estaba en una numerosa población campesina, formada por comunidades y familias fuertemente unidas y apegadas a la tierra.

Para navegar en los tormentos mares de oriente, los chinos construyeron barcos muy distintos a los utilizados en el Mediterráneo. Se llamaban juncos y algunos eran tan grandes que podían transportar hasta 1000 personas.

Estos campesinos realizaban el trabajo intenso y continuo que es necesario para hacer productivas tierras muy fértiles, pero amenazadas siempre por inundaciones y desastres.

La agricultura fue la base de la civilización china. De ella obtenían el gobierno imperial los impuestos para sostenerse y los recursos para la construcción de las grandes obras públicas; las ciudades recibían alimentos; y numerosos artesanos y especialistas podían dedicarse a oficios de técnica avanzada.

  • Algunos inventos chinos

Debemos a los chinos de esa época muchos inventos y adelantos técnicos, que siglos después cambiarían la historia de la humanidad. Vamos a revisar tres ejemplos: el papel, las primeras formas de la imprenta y la pólvora.

Los chinos aprendieron a producir papel utilizando fibras de bambú, paja de arroz o desechos de tela vieja, que mezclaban con agua y alguna sustancia pegajosa, hasta formar una pasta muy fina. Después ponían la pasta a secar formando láminas delgadas colocadas en un bastidor.

El producto obtenido era uniforme, liso y mucho más barato que el pergamino, usado en Europa para escribir y que se fabricaba con pieles de animales. El papel no sólo servía para escribir: se usaba en los muros de las cosas, como empaque y en otras muchas cosas.

Junto con la invención del papel, los chinos dieron los primeros pasos en el desarrollo de la imprenta. Buscaron un procedimiento que, en lugar de copiar los escritos a mano, les permitiera obtener muchas reproducciones iguales de un mismo original. La solución fue labrar los caracteres de una página en una plancha de madera, de manera que éstos sobresalientes. Después entintaban la plancha y aplanaban sobre ella hojas de papel. Como ves, es un sistema parecido a los sellos de hoy en día.

Siglos más tarde, cada signo se labraba en un trozo separado de madera, que se combinaba con otros para formar expresiones. El sistema era más rápido, aunque la enorme cantidad de caracteres de la lengua china dificultaba las cosas. Los primeros libros, calendarios y noticias se imprimieron con estos procedimientos.

Los químicos chinos descubrieron que al mezclar carbón, azufre y salitre en ciertas proporciones, se produce una mezcla que explota en contacto con el fuego: ésa es la pólvora. Durante un tiempo, el nuevo invento no tuvo aplicaciones militares; sino que se usaba para fabricar fuegos artificiales. Más tarde los chinos y los mongoles encontraron que con ella también podían hacer bombas. Sin embargo, el uso eficaz de la pólvora en las armas de fuego no fue logrado realmente por sus inventores sino por los europeos del siglo XVI.

El Molino

El molino, como lo dice su nombre, fue usado al principio para moler cerales como el trigo.

Pero con el tiempo se ha denominado así a todo aparato movido por fuerzas de la naturaleza, aun cuando se destine a otras tareas, como aserrar madera o elevar agua.

El molino de viento ha tenido siempre una función práctica, que es la de aprovechar la energía eólica, transformándola en un trabajo útil.

  • Hagamos un poco de historia

No existe un acuerdo o certeza total en cuanto al lugar donde aparecieron los primeros molinos o quien fue su inventor. Algunos estudiosos dicen que fue una idea del célebre inventor griego Herón de Alejandría allá por el siglo I antes de la era cristiana, siendo utilizado entonces para mover los fuelles de un órgano de viento. Otros opinan que aparecieron en Persia, en el siglo VII de nuestra era. Lo cierto parece ser que ya alrededor del año 1000 los persas lo utilizaban para extraer el agua para el regadío de sus cosechas, dado que es un país de clima muy seco. Más tarde, los árabes adoptaron este ingenioso dispositivo, el que fue llevado a Europa por los cruzados. Fue así como durante la Edad Media los molinos de viento alcanzaron un gran auge en Europa.

Estas pintorescas construcciones, que hoy nos parecen tan típicas de Holanda o España, eran por entonces comunes a todos los países llanos, cuyas corrientes de agua son lentas y donde debía aprovecharse en consecuencia la fuerza del viento para impulsar los molinos de granos, aserrar madera o bombear agua.

Armas de fuego en la Edad Media

Durante la Edad Media las guerras entre los señores feudales eran frecuentes. Se usaban armas como la espada y el escudo, que eran muy pesadas, y los caballeros protegían su cuerpo con armaduras de bronce o de hierro, formadas por yelmo, coraza y perneras. Comparadas con las actuales, aquellas armas eran poco efectivas, aun la catapulta que arrojaba piedras, hasta de más de cien kilos, o la ballesta que lanzaba flechas. Por eso cuando empezaron a usarse las armas de fuego causaron gran impacto e importantes efectos.

Con el transcurso del tiempo, y de los conflictos, las armas de fuego fueron evolucionando; se hicieron más ligeras, apareció la culebrina y más tarde el arcabuz, parecido al fusil. Los lombardos (habitantes de Lombardía, en Italia) crearon un cañón pesado, lento y de poco alcance. Las bombardas eran una especie de cañones primitivos, a las que se les colocaba la pólvora y luego una gran piedra. Después se le prendía fuego y al impactarse hacían enormes boquetes en los muros de los castillos. Las armas de fuego resultaron más destructivas que las medievales, y causaban gran mortandad entre los combatientes.

El invento chino de la pólvora fue llevado a Europa por los árabes. Pero se supone que como mezcla inflamable de carbono y nitro finamente divididos (a la que se agregó posteriormente azufre) se inventó en el Bajo Rin entre 1320 y 1330. En 1331 se usaron armas de fuego durante el sitio de Cividale, Italia, por los soldados alemanes. Durante el sitio de Terni, en 1340, se utilizaron por primera vez morteros (que con el tiempo dieron origen a los cañones modernos), en batallas como las de Cahors y Tournai (1345) y tuvieron un éxito notorio, lo cual condujo a la concentración de la manufactura de cañones en centros famosos como Augsburgo, después de 1370.

Las armas medievales como el escudo, lanza, arco y flecha, las catapultas, arietes, ballestas, etc., fueron reemplazadas rápidamente por las armas de fuego.

Tecnologia en la edad moderna

Resultados de la Revolución

Hasta comienzos del siglo XIX Europa era un continente agrícola, no preparado para afrontar una rápida industrialización, ni para enfrentarse a sus consecuencias negativas. Fábricas insalubres e inseguras, exceso de horas de trabajo, niños obreros, explotación de la mujer, bajos salarios, viviendas miserables, cesantía, condiciones en que se desarrolló en sus comienzos la nueva Era, fueron considerados los "Siete Pecados Capitales de la Revolución Industrial".

Las ciudades crecieron desordenamente a fin de dar cabida a la gente que emigraba de los campos y se instalaba allí para trabajar en las fábricas. La mayor parte de las calles no tenían pavimento, y la luz, el agua y los alimentos eran escasos. Las viviendas se amontonaban en estrechos y malolientes callejones, y cada barrio era un basural. No fue extraño, entonces, que bajo tan tristes condiciones la tuberculosis y las epidemias hicieran estragos en barrios populares. Hombres, mujeres y niños trabajaban de 12 a 15 horas cada día, en locales insalubres y con escaso salario. Algunas fábricas empleaban niños huérfanos, menores de 14 años.Revolución o Nueva Revolución Industrial

 

Características de la II Revolución

Entre las características de este período se pueden citar 6 grandes etapas:

1. El acero reemplazo al hierro

Los métodos para fabricar el acero se conocen desde hace siglos, pero las técnicas eran muy lentas y llenas de dificultades por lo que el producto resultaba caro. Henry Bessemer, en 1856, inventó un procedimiento para producir acero: descubrió que si entraba un poco de aire a un alto horno con hierro candente, se eliminaba hasta el último vestigio de carbón y el hierro se transformaba en acero.

Con este descubrimiento, a partir de 1878 se pudo explotar una vasta escala de hierro de las minas de Inglaterra, Lorena, Bélgica y los Estados Unidos.

2. La electricidad y el transporte a petróleo

La electricidad comenzó a competir con el vapor a fines del siglo XIX, al inventarse la dínamo, máquina que permitió transformar el movimiento mecánico en corriente eléctrica, y ésta en movimiento. Así surgieron, en 1879, el tranvía eléctrico y en 1895 la locomotora eléctrica. El uso de la electricidad revolucionó los medios de transporte; también los de comunicación gracias al telégrafo y al teléfono (en la fotografía, uno de los primeros modelos).

En 1879, Thomas Alva Edison desarrolló el más revolucionario de todos los inventos, la ampolleta eléctrica, que rápidamente desplazó a las demás fuentes de luz. Otro de los grandes creaciones fue la aparición del cinematógrafo.

El segundo cambio revolucionario consistió en la utilización de los derivados del petróleo. En un comienzo, éste era considerado una curiosidad. Conocido con el nombre de aceite de la India o aceite de Séneca, se vendía en Estados Unidos por sus propiedades medicinales. Era muy escaso hasta que, en 1859, Edwin Drake perforó el primer pozo cerca de Titusville, en Pennsylvania, solucionando el problema del abastecimiento.

En 1876, Nikolaus Otto inventó el primer motor de combustión interna, punto de partida de la era motorizada. Años después se sustituyó el gas natural por la gasolina y Karl Benz equipó los motores de combustión interna con una chispa eléctrica que encendía el combustible. Siguiendo con estas invenciones, Rudolf Diesel creó el motor a petróleo, que se aplicó en las locomotoras y en el transporte marítimo y terrestre.

3. Producción en serie

Todo este adelanto tecnológico provocó una serie de cambios en la industria y trajo aparejado el trabajo especializado.

La maquinaria automática estimuló la producción en serie y el volumen de mercaderías industrializadas se multiplicó con el uso de la banda transportadora.

La producción en serie hizo posible que se fabricara un número indefinido de ejemplares de un mismo artículo en forma ininterrumpida, y que la producción se regulara no de acuerdo con la demanda, sino a lo que era capaz de hacer la máquina automática. A la vez, la fabricación en masa exigió de los obreros un trabajo especializado, en que el individuo se dedica todo el día a una tarea simple, y monótona, que lo automatiza y convierte en un servidor de la maquinaria.

4. La ciencia al servicio de la industria

La invención de estas intrincadas maquinarias no sólo trajo cambios en los métodos de producción, sino que hizo que los sabios y laboratorios de las grandes universidades prestaran su colaboración a la industria. Los más importantes descubrimientos salieron de los centros científicos y se pusieron a disposición de la industria.

En 1856, William Henry Perkin fabricó la primera anilina que marcó el comienzo de la era de la química sintética. De esta tintura se derivan la aspirina, sacarina y el ácido fénico. Con el correr de los años se idearon nuevos procedimientos para obtener papel de pulpa de madera, y para producir seda artificial con las fibras de madera.

5. Auge de los transportes

Lo más importante de la II Revolución Industrial fue, sin duda, el vuelco que experimentaron los transportes y las comunicaciones.

A partir de 1860 se ve un auge en la construcción de los ferrocarriles. Los nuevos avances, como el freno automático, la instalación de coches dormitorios y comedores y la señalización automática, contribuyeron a que el ferrocarril llegara a ser el primer y más importante medio de transporte. Con anterioridad a 1860, las locomotoras no desplegaban gran velocidad, por lo que el recorrido de largas distancias era tedioso y cansador. Sin embargo, con la utilización de las locomotoras Diesel, la velocidad llegó a más de 100 kilómetros por hora y el desplazamiento de una ciudad a otra o de un país a otro se convirtió en períodos de atractivo descanso.

  • El automóvil

Aunque no se sabe a ciencia cierta quién fue el inventor del automóvil, se ha podido determinar que Gottlieb Daimler y Charles Federic Benz idearon coches de gasolina alrededor de 1880 y que, más tarde, el francés Levassor fue el primero que aplicó a un automóvil el principio de combustión interna.

Paralelamente, Henry Ford fue quien impulsó la fabricación masiva del auto y quien se propuso ponerlo al alcance de personas de más bajos recursos económicos. Con anterioridad, este medio de transporte era considerado solamente como un "juguete para ricos".

  • El avión

A pesar de que el hombre, desde hace miles de año trató de elevarse al igual que los pájaros, esta idea sólo se concretó en 1890. Más o menos en esa época, Otto Lilienthal, Samuel Langley y otros comenzaron a hacer experimentos con máquinas más pesadas que el aire. La obra de Langley la llevaron adelante los hermanos Orville y Wilbur Wright (en la fotografía, el avión que pilotó Orville Wright), quienes, en 1903, realizaron el primer vuelo en un avión impulsado por un motor. En 1910, Luis Bleriot cruzó el Canal de la Mancha en un monoplano inventado por él y en 1911 otro francés, apellidado Prier, voló sin etapas entre París y Londres. Alberto Santos Dumont, de nacionalidad brasileña, es considerado el pionero en la construcción y vuelo de naves aéreas con motor a gasolina.

  • Nuevos inventos

Entre las creaciones que destacan de la II Revolución Industrial está el teléfono, aparato ideado por Graham Bell. Además, la telegrafía sin hilos fue otro de los instrumentos que significó un notable desarrollo en las comunicaciones. Fue inventado por Guillermo Marconi a partir de los experimentos de Heinrich Hertz y de otros, relacionados con la transmisión de ondas electromagnéticas a través del aire. El telégrafo, a su vez, allanó el camino de la radiotelefonía y de la televisión. Esta última fue inventada por John Logie Baird en 1926.

Otro de los productos que nacieron en esta época fue la fotografía, creada en 1833 por Daguerre. En tanto, la máquina de coser es atribuida al mecánico estadounidense Elías Howe, en 1845.

Inventos como el fonógrafo, cuyo primer ejemplar funcionó en 1878, corresponden a una de las mil y más invenciones que registró durante años Edison.

Finalmente, la refrigeración fue obra del ingeniero francés Charles Albert Tellier, quien en 1876 construyó una máquina que producía frío por compresión. Este fue el origen de la cámara frigorífica, que en nuestro siglo comenzó a fabricarse también para el uso familiar.

6. El capitalismo financiero

Junto con la aparición de la cadena de inventos mencionados, en el último tercio del siglo XIX surge un nuevo periodo, catalogado como capitalismo financiero. Este tuvo sus comienzos en Estados Unidos y luego se extendió a Inglaterra, Francia y Alemania.

Las grandes empresas industriales y comerciales representan la etapa financiera de la evolución del capitalismo contemporáneo, cuyos rasgos más característicos son:

  • Control de la industria por las inversiones bancarias

  • Formación de inmensos capitales

  • Separación entre la propiedad y la administración, a través de las sociedades por acciones

El capitalismo se adaptó, así a las nuevas condiciones que aparecían a medida que el progreso tecnológico avanzaba a un ritmo cada vez mayor.

Se apreciaron cambios en la agricultura, con el uso de los abonos y el empleo de la maquinaria especializada para el cultivo de la tierra. Por sus elevados costos, éstos obligaron a los agricultores a recurrir al crédito bancario. Los propietarios medianos y pequeños debieron formar cooperativas para poder comprar los elementos necesarios para el cultivo y para vender los productos de la tierra.

El comercio también aprovechó los cambios en los medios de transporte, los que distribuían en gran escala la producción industrial y agrícola. Se formaron los grandes almacenes, que ofrecían al público una enorme variedad de mercaderías. La propaganda se encargó de fomentar el consumo masivo de los diferentes productos.

Las relaciones comerciales se extendieron por todos los países y continentes y el mundo se convirtió en un gran mercado. Los países europeos abolieron las aduanas proteccionistas y se estableció el libre comercio, el que se practicó durante 20 años hasta que, a fines del siglo XIX, una crisis económica provocada por la baja del precio del trigo, obligó a los países continentales europeos a restablecer el proteccionismo aduanero. Sólo Gran Bretaña se mantuvo ajena a esta medida y fiel a su tradición librecambista.

 

 

Revolución o Nueva Revolución Industrial

Los progresos industriales, que se iniciaron en Inglaterra en el siglo XVIII para luego propagarse por todo el mundo, han continuado sin interrupción hasta nuestros días. Pero, a partir de 1860, se observa un nuevo avance en la evolución de la ciencia y la tecnología, producido por el desarrollo de las ciencias de la naturaleza. A este periodo se le conoce con el nombre de Nueva Revolución Industrial o Segunda Revolución Industrial, caracterizado por la aplicación de la tecnología a todos los aspectos de la existencia humana.

Avance científico y tecnológico

La Segunda Revolución fue precedida por tres acontecimientos de enorme trascendencia: el proceso Bessemer para producir acero, inventado en 1856; el perfeccionamiento de la dínamo, más o menos en 1873, y la invención del motor de combustión interna, en 1876.

Aumenta la población

A la par con los procesos de industrialización, expansión del comercio y mejoramiento de los sistemas agrarios, en casi toda Europa explotó la llamada revolución demográfica o aumento masivo de la población, que pasó a ser uno de los fenómenos más interesantes de la historia contemporánea.

En Inglaterra, el número de habitantes se elevó de cuatro millones con que contaba en 1600, a seis millones en 1700; a fines del siglo XVIII alcanzó nueve millones. La población francesa subió de 17 millones a 26 millones entre 1700 y 1800.

Un clérigo inglés, Thomas Malthus, que dedicó gran parte de su tiempo a estudiar este fenómeno, llegó a la conclusión, en 1798, que la población aumentaba en progresión geométrica (1,2,4,8,16, 32...), mientras que la producción de los medios de subsistencia sólo crecía en progresión aritmética (1,2,3,4,5...) Como Malthus pensó que esta ley era inalterable, el futuro de la Humanidad estaría señalado por el hambre y la miseria.

Las causas

Los historiadores consideran que esta explosión demográfica no fue el resultado de un cambio sustancial en la tasa de natalidad (índice de nacimientos). Entre 1740 y 1830, la tasa de natalidad varió muy poco. Fue un descenso de la mortalidad lo que hizo que se incrementara la población. Muchas influencias actuaban en ese entonces para reducir este índice. Al introducirse el cultivo de tubérculos, se pudo alimentar mayor cantidad de ganado durante los meses de invierno y así se pudo surtir a la gente de carne fresca durante todo el año. La sustitución de algunos cereales inferiores por el trigo, y el aumento en el consumo de legumbres, aumentó la resistencia contra las enfermedades. Niveles más altos de limpieza personal, aunados a más jabón y ropa interior de algodón más barata, disminuyeron los peligros de infección. El uso de ladrillos, pizarra y piedra como materiales de construcción, en lugar de paja y madera de chozas y casas de campo, redujo el número de epidemias.

Otro factor en la disminución de la mortalidad fueron los grandes logros de la medicina, especialmente el descubrimiento de vacunas como la del médico inglés Edward Jenner que permitió controlar enfermedades mortales como la viruela.

Se perfeccionó la cirugía y los diagnósticos médicos eran cada vez más acertados.

El alemán Fahrenheit inventa el termómetro al observar que el mercurio se dilataba en forma regular según las variaciones de la temperatura.

El aumento de la población permitió a la industria nutrirse de la mano de obra que necesitaba, formándose una corriente migratoria que llenó de colonos europeos América, Australia y algunas regiones de África.

Las ciudades más importantes, que comenzaban a recibir grandes cantidades de campesinos atraídos por la mecanización de algunas actividades, vieron sus calles pavimentadas, fueron dotadas de alcantarillado y de agua; se desarrolló la medicina, aumentaron los hospitales y se puso más atención a la destrucción de basuras y al adecuado entierro de difuntos.

 La revolución agraria

 

  • La agricultura se vio fuertemente beneficiada al introducirse nuevos tipos de cultivos como la rotación de cosechas, abonos y la mecanización de los trabajos agrícolas. La utilización de la cosechadora aumentó considerablemente el rendimiento de las tierras.

 

Mucho antes de que el ruido de la máquinas estremeciera la tranquila vida de los europeos, en los campos de Inglaterra, y más tarde en los de Francia, se desarrollaba un importante proceso agrario. Los predios comenzaron a cercarse, se vieron las ventajas de la rotación de la tierra, se mejoraron las empastadas y la crianza del ganado se perfeccionó.

En los años iniciales del siglo XVII se inició el empleo de nuevos métodos y técnicas que permitieron intensificar el cultivo y aumentar la productividad. A la vez, el transporte adquirió mayor importancia y las comunicaciones abrieron otros mercados a los productos agrícolas.

Algunos inventos

Hasta avanzada la Edad Media, el arado era lo más sobresaliente que se había inventado para trabajar la tierra. A comienzos de 1700, el agricultor inglés Jetro Tull creó una máquina sembradora que distribuía la semilla en forma regular por hileras y luego la cubría de tierra, sistema que permitió apurar las siembras y reducir la cantidad de granos que había que sembrar.

Pero las mejoras técnicas no fueron tan espectaculares. La agricultura ofrecía poca oportunidad para la especialización, y el empleo intensivo de la maquinaria en el campo llegó tan sólo en el siglo XX. Alrededor del 1780, nuevos tipos de arados se introdujeron al mercado, y un constructor de molinos de Escocia inventó una trilladora más eficiente. El aumento de la producción de hierro ayudó a sustituir la madera por el metal en la confección del arado y, en 1803, un arado de acero se puso a la venta en el mercado inglés.

A fines de 1770, un ganadero inglés logró producir ganado vacuno que daba mayor cantidad de carne, caballar con más fuerza y lanar de mayor tamaño y peso. Se introdujeron nuevas variedades de pastos y abonos. El inglés Charles Townshend descubrió que había ciertas plantas, como el trébol y los nabos, que enriquecían el suelo y evitaban que éste perdiera fertilidad. Haciendo una rotación adecuada de los cultivos, se podía aprovechar la tierra todos los años, sin tener que dejar buena parte en barbecho o descansando(en la imagen, la evolución del arado).

Gracias a esta revolución agraria se pudo alimentar a una masa humana cada vez más creciente, que empezó a concentrarse en los centros urbanos, industriales y mineros.

 

 Orígenes del maquinismo

Los primeros síntomas de la Revolución Industrial y el nacimiento del régimen fabril (relativo a la fábrica), tiene sus orígenes en la máquina textil.

El punto de partida tuvo lugar en Inglaterra, país que poseía ricos depósitos de carbón y de hierro y que podía obtener enormes cantidades de materias primas procedentes de sus muchas colonias dispersadas en el mundo.

Esta nación, en el siglo XVIII se había convertido en la potencia mercantil e industrial más importante del mundo. Sus posesiones se extendían por todo el globo por lo que las flotas inglesas recorrían todos los mares y sus comerciantes traficaban en todas las latitudes.

Dicha situación aumentó la demanda de muchos artículos, entre los que se contaban los tejidos de algodón y que por provenir en su mayor parte de la India, se les llamaba indianas. Debido a que la industria inglesa, basada en el simple trabajo manual de sus obreros, no alcanzaba a satisfacer las necesidades crecientes del mundo, y porque no podía competir con el bajo costo de la obra de los hindúes, los industriales de la región de Lancashire -vecina al pueblo de Liverpool- ofrecieron importantes premios a quienes lograsen crear nuevos procedimientos que fuesen más eficientes que la antigua rueca y el primitivo telar. A partir de estas ofertas surgieron las primeras máquinas para hilar, para tejer y para desmontar el algodón.

La primera máquina para hilar algodón fue lograda por James Hargreaves, carpintero-tejedor de Blackburn.

Durante los años 1764-1767, inventó un torno o maquinaria simple, movida a mano y por medio de la cual una mujer podía hilar, al principio seis o siete, pero después hasta ocho hilos a la vez. El torno es quizás la más importante de las máquinas-herramientas. La transformación final del torno en un instrumento metálico de alta precisión tuvo lugar en el siglo XVIII, gracias a Maudslay en Inglaterra, que permitió elaborar tornillos normalizados. Por otro lado, el pedal del torno dio a Watt el modelo para transformar el movimiento alternativo en rotativo en una máquina de vapor.

En la misma época, Richard Arkwright, barbero y confeccionador de pelucas de la ciudad de Preston, construyó en 1768 el "bastidor". Era una máquina hiladora movida por una rueda que era impulsada por una corriente de agua y que producía un hilo más resistente que la de Hargreaves. La tercera máquina para hilar algodón fue la de Samuel Crompton, un tejedor de Bolton.

El inventor de la primera máquina para tejer algodón fue el clérigo y poeta inglés Edmund Cartwright, quien en 1784, diseñó un telar provisto de una lanzadera automática, movido por una energía proporcionada por caballos, ruedas hidráulicas o bien máquinas a vapor.

Con la aparición y perfeccionamiento del hilado y el tejido del algodón aumentó la demanda de ese textil. De ahí que la creación del norteamericano Eli Whitney se estandarizó rápidamente. Whitney logró inventar la primera máquina desmotadora de algodón, es decir, una máquina que quitaba las semillas y las pelusas que naturalmente se encuentra en él.

Todos estos inventos provocaron trastornos. El telar hidráulico, la hiladora mecánica y el telar mecánico se transformaron en máquinas de gran peso y de grandes dimensiones, que no cabían en casas. De esta forma, nació la necesidad de emplazarlas en amplios edificios y, a la vez, contratar obreros que las hicieran funcionar bajo la vigilancia del dueño o de un administrador. Comenzó, entonces, a desarrollarse el régimen fabril.

El científico estadounidense, Benjamín Franklin, convencido que los rayos eran algo igual a la electricidad estática producida en Botella de Leyden, demostró en 1752, durante una tormenta eléctrica, que estaba en lo cierto. Franklin elevó un volantín o cometa y del cordel que la elevaba amarró una llave metálica. Este experimento sirvió de base para que el estadounidense inventara el pararrayos.

Años más tarde, en 1800 Alejandro Volta construye la primera pila eléctrica.

Durante el siglo XVIII se introdujo tanto en la industria como en la población el uso de carbón como fuente de energía. En la industria se vieron los beneficios en la utilización de la máquina de vapor y en los métodos para fundir y trabajar el hierro.

 

La edad del vapor

La aparición de la máquina a vapor se ha considerado como el inicio de la Revolución Industrial. La aplicación de esta fuente de energía realmente transformó el sistema de trabajo imperante en el siglo XVIII.

Al comenzar el siglo XIX, tanto Inglaterra como Francia y Estados Unidos comenzaron a tener un acelerado desarrollo en su industria manufacturera y el aprovechamiento de esta nueva energía pronto se utilizó en los buques y ferrocarriles.

El vapor sería la gran fuerza motriz del siglo XVIII. Se inventaron máquinas textiles cada vez más precisas, hasta que Santiago Watt inventó su célebre máquina de vapor en 1765, la que fue patentada en 1769. Este invento permitió que a finales del siglo XVIII se fabricaran los primeros telares accionados por el vapor, los que eliminaron una gran cantidad de mano de obra.

Aplicaciones

De ahí que se ha estimado que pocas invenciones han gravitado tanto sobre el curso de la historia como la máquina a vapor. Los primeros intentos de aprovechamiento de vapor datan de 1698, cuando Thomas Savery construyó la primera bomba accionada por esta fuente. Luego, en 1712, Thomas Newcomen, inventó el motor de balancín; en 1769, Nicolas Cugnot desarrollo un remolque de artillería propulsado por vapor; en 1780, James Watt ideó la primera máquina a vapor de "doble acción"; 1787, John Fitch construyó el primer buque a vapor, y en 1804, Richard Trevithick hace funcionar la primera locomotora arrastrada por una caldera a vapor. En el área automovilística, en 1769, Cugnot construyó en Francia y condujo el primer vehículo movido a vapor.

 

  • El barco a vapor: El primer modelo se denominó "Clermont", construido por el ingeniero estadounidense Robert Fulton. Dicha embarcación hizo por primera vez un servicio de regular de pasajeros en 1807, en el río Hudson, entre las ciudades de Nueva York y Albany, a razón de 8,5 kilómetros por hora. El modelo pesaba 150 toneladas y estaba equipado con una máquina a vapor y un rueda de pala. A partir de este barco, la navegación a vapor hizo rápidos avances en Estados Unidos y Europa, y en 1819, el "Savannah" cruzó el Atlántico. Paralelamente, se vio un auge en la construcción de canales, entre los cuales destacaron el Suez en 1869 y el de Panamá, puesto en servicio en 1914.
  • El primer submarino: El mismo creador del barco a vapor, Robert Fulton, fue quien ideó los planos, que presentó a un directorio francés, de un buque sumergible llamado Nautilus. En 1801 se realizaron las primera pruebas de submarino primitivo quedando el artefacto bajo el agua casi una hora.
  • Ferrocarril: Aunque la primera locomotora utilizable fue originada por Richard Trevithick en el 1801, el primer ferrocarril verdadero fue construido por George Stephenson, en 1814 (en la imagen, la locomotora Rocket construida por Stephenson). Su creación arrastró, sin dificultad, algunos vagones de carbón, y en sólo unos años, en 1825, corrió el primer tren de carga y de pasajeros a una velocidad de 24 kilómetros. A nuestro país, el primer prototipo de ferrocarril llega recién en 1851, fecha en que se inaugura el primer ferrocarril de Chile y del hemisferio sur que tuvo su recorrido entre Copiapó y Caldera.
  • Imprenta a vapor: En 1814, el Times, diario londinense, instaló la primera imprenta de vapor, que le permitió cumplir en dos horas el trabajo que antes exigía un día.
    Hasta la aparición de estos inventos, las únicas máquinas existentes eran accionadas por el viento, el agua y los músculos de hombres y animales.
    El maquinismo se desarrolló, primeramente, en Inglaterra hasta la caída de Napoleón en 1815, pues a partir de esa fecha y en el transcurso de los siglos XIX y XX, las máquinas fueron invadiendo los demás países de Europa y del mundo.

Desde fines de la pasada centuria, la revolución maquinista tuvo, como fundamental escenario, a los Estados Unidos, donde se realizaron los más trascendentales adelantos de carácter mecánico. Se inventaron nuevos medios de comunicación y de transporte. Se crearon artefactos de uso doméstico que modificaron las condiciones de vida diaria. Por último, se perfeccionaron las máquinas a vapor y se inventaron los motores eléctricos y de explosión.

 

La Revolución industrial

Al iniciarse el siglo XVIII, los recursos de capital y sistemas bancario estaban lo suficientemente bien establecidos en Inglaterra, como para invertir en las técnicas de producción en serie.

Sin embargo, la transformación económica principal fue la llamada Revolución Industrial que abarca el período comprendido desde finales del siglo XVIII hasta el último tercio del siglo XIX, época en que se desarrolla la economía capitalista.

La Revolución Industrial es el período histórico donde se registró un proceso de honda transformación en los métodos de producción, comunicación y transporte.

Se entiende por Revolución Industrial a la serie de descubrimientos científicos y la aplicación práctica de ellos. Este último logro permitió intensificar la producción que a su vez incentivó el consumo.

El invento y desarrollo del motor a vapor reemplazó a la energía muscular proveniente del hombre y las fuerzas del agua y el viento, con lo cual el trabajo manual pasó a convertirse en mecánico.

Esta revolución en el modo de hacer y producir las cosas fue producto de la maduración progresiva de muchos factores ya latentes en el Renacimiento y abarcó no sólo a la industria, sino también a la agricultura, comercio, finanzas, estructura social, educación y al campo del pensamiento vinculado al trabajo.

La Primera Revolución Industrial se caracterizó por el nacimiento de la industria textil, la máquina a vapor, la invención de la locomotora, la revolución agraria y el crecimiento de la población y comprende los años 1760 a 1860. La segunda etapa de cambios se vivió a partir de 1860, época donde se registran avances en la evolución de la ciencia y la tecnología, producido por el desarrollo de las ciencias naturales. Este segundo periodo es denominado Nueva Revolución Industrial o Segunda Revolución Industrial, caracterizado por la aplicación de la tecnología a todos los aspectos de la existencia humana.

La industrialización y el capitalismo se localiza entre las sociedades occidentales, iniciándose primeramente en Inglaterra, para expandirse luego, durante la segunda mitas del siglo XIX a Francia, Bélgica, Suiza y Estados Unidos.

Este cambio necesitaba de fuertes sumas de capital, que se obtuvieron por el aumento de la masa monetaria y el desarrollo de la Banca. Los bancos comenzaron a emitir papel moneda con la obligación de tener una reserva de oro y plata. Las entidades bancarias entonces, comenzaron a controlar el capital junto a las industrias, ya que estas últimas necesitaban de créditos para funcionar.

Con todos los cambios económicos la sociedad estamental se transformó en una sociedad de clases. La aristocracia y el clero, que basaban su poder en la tradición y en la posesión de tierras, comenzaron a compartir su exclusivo lugar con un grupo más numeroso que controlaría las actividades económicas: la industria, el comercio, la Banca, en definitiva, con todo el mundo de la producción.

La burguesía se transformó en la clase dominante, formada por banqueros, industriales, comerciantes y altos funcionarios. La pequeña burguesía o clase media, estaba constituida por pequeños comerciantes, industriales y propietarios modestos.

Los campesinos y obreros formarían las clases populares. Ambos grupos continúan sometidos, sin posibilidades de surgir y duramente explotados.

Tecnologia en la edad contemporanea

La automatización y la cibernética

La palabra automatización fue acuñada en 1935 por el entonces gerente de una fábrica de la General Motors, Delmar S. Harder.

La automatización en su sentido amplio se refiere a cualquier dispositivo que sea capaz de reducir el esfuerzo humano necesario para hacer un trabajo, ya sea físico, mental o ambos. En un sentido más específico, automatización significa el control mecánico o electrónico, que sustituye la función de control del cerebro humano.

La lavadora posee un grado de automatización bajo. La cargamos con ropa, ajustamos los mandos y la ponemos en marcha. Cuando termina el ciclo, sencillamente se detiene. Los computadores en cambio poseen un grado alto de automatización. Los computadores no solamente controlan otras máquinas y su funcionamiento, sino que también se comunican con ellas, reciben información de las mismas sobre su funcionamiento y utilizan esta información para corregir o guiar el proceso de fabricación mientras sigue adelante.

La automatización es entonces el sistema de fabricación diseñado con el fin de usar la capacidad de las máquinas para hacer determinadas tareas anteriormente efectuadas por seres humanos, y para controlar la secuencia de las operaciones sin intervención humana.

El termino también se utiliza para describir sistemas no destinados a la fabricación, en los que dispositivos programados o automáticos pueden funcionar de forma independiente o semiindependiente del control humano. Se utiliza en comunicaciones, aviones y en astronáutica.

El feedback o realimentación, constituye el concepto fundamental de la automatización.

La cibernética

Cibernética es una palabra, que proviene del griego kyberneees ("timonel" o "gobernador'", y fue aplicada por primera vez en 1948 por el matemático Norbert Wiener a la teoría de los mecanismos de control. La nueva capacidad de las máquinas de comunicar y controlar, acelerada por las armas y la electrónica de la Segunda Guerra Mundial, obligó a formular esta nueva disciplina dedicada a la comunicación entre el hombre y la máquina, la máquina y hombre y, la máquina y la máquina.

La cibernética también se aplica al estudio de la psicología, la inteligencia artificial, los servomecanismos, la economía, la neurofisiología, la ingeniería de sistemas y al de los sistemas sociales.

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Comentarios Avances Tecnologicos!!!

nao entendi merda de nada!

thiago thiago 24/08/2011 a las 02:17

es un comentario muy esencial es muy facil entenderlo

viviana manchola flo viviana manchola flo 25/04/2012 a las 01:34

esta muy dificil 




zulema herrera zulema herrera 03/09/2012 a las 21:10

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